El uso en exceso del herbicida picloran* en las plantaciones de maíz transgénico, provocó la contaminación del suelo y el agua en siete predios de productores familiares en la localidad de La Armonía (Canelones), donde hubo pérdidas totales o parciales en la producción, sobre todo de tomates y morrones, tal como había trascendido en informaciones de prensa en el mes de enero.
El tristemente célebre señor Federico Montes, director de los Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), dijo que "la dosis utilizada de picloran fue ocho veces mayor a la recomendada por la etiqueta".
En el día de ayer, Federico Montes del MGAP, Zulma Gabard, que es directora nacional del sector La Granja y la directora departamental en Canelones por el MGAP, Margarita Rodríguez, brindaron una conferencia de prensa en la sede ministerial para informar de qué forma actuó el MGAP desde que se recibieron las denuncias; lo que llevó a determinar “el uso irresponsable de un agroquímico, con una dosis altamente mayor a la recomendada", lo que causó lo que definieron como “una fatalidad y una desgracia, con productores afectados no sólo por el daño material, sino también por un impacto anímico”.
Una vez más, pequeños agricultores que abastecen de frutas y verduras a la zona metropolitana se ven afectados por productores que se dedican a las plantaciones de soja y maíz transgénico.
NEGOCIO DE UNOS, RUINA DE OTROS
Los Verdes seguimos llamando la atención sobre la incompatibilidad de dos modelos de producción que no se llevan bien entre sí: el modelo donde se utilizan cultivos transgénicos (soja y maíz) destinados a la exportación como alimento animal y la hortofruticultura que tradicionalmente se usa en el departamento de Canelones, cuya producción es destinada al consumo humano. Esta producción abastece a la capital del país donde reside la mitad de la población del país.
No queremos más la ruina de los pequeños y medianos agricultores que nos abastecen con alimentos.
No queremos que estas faltas y atropellos se paguen con multas.
¡DECIMOS NO A LOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS Y SU PAQUETE TECNOLÓGICO!
¡DECIMOS SÍ A LOS CULTIVOS AGROECOLÓGICOS Y A NUESTRA TAN ANSIADA SOBERANÍA ALIMENTARIA!
* El Picloram es un herbicida sistémico de acción hormonal utilizado para el control de malezas en las plantaciones de caña de azúcar, arroz y maíz. Actúa como regulador de crecimiento, interfiere con la síntesis de ácidos nucleicos, controlando la síntesis de proteína en diferentes etapas; se mueve por el simplasto con los asimilados de las hojas productivas a los órganos en consumo o almacenamiento. Los herbicidas que contienen Picloram se venden bajo una variedad de nombres de marca Dow Chemicals y ahora Dow AgroSciences. Se vende con el nombre de marca Picloram, Tordon o Grazon.
Ahora, después de tantas denuncias y campañas informativas por parte de vecinos afectados, apicultores, ONGs ambientalistas, docentes universitarios y grupos políticos de orientación ecologista como nosotros, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) dispuso la prohibición de cuatro agrotóxicos considerados de “alta peligrosidad” y otros dos productos fueron declarados de “uso restringido”.
Los productos Clase 1 (considerados de alta peligrosidad para la salud humana) que fueron prohibidos y que cumplen la función de herbicida son el Azinfos metil, Metidation y Metomil. Todos ellos son utilizados en fruticultura y horticultura.
NO MÁS ATRAZINA
También se prohíbe la utilización del producto Clase 3 denominado Atrazina, que es un herbicida utilizado para controlar el crecimiento de malas hierbas. El herbicida inhibe el proceso fotosíntesis de las planta impidiendo su crecimiento. Este producto ha provocado la contaminación de aguas superficiales (cañadas, arroyos), así como aguas subterráneas.
En los seres humanos, la exposición de corta duración a la atrazina provoca el enrojecimiento de los ojos y puede causar efectos en el sistema nervioso central. Si la exposición es prolongada o repetida puede producir dermatitis o sensibilización de la piel, puede afectar al hígado y al riñón.
La atrazina es muy tóxica para los organismos acuáticos, no obstante para las aves el nivel de toxicidad es bastante escaso. Tiene un bajo nivel de bioacumulación en peces, pero es altamente persistente en el suelo (hasta un año), lo que puede provocar lixiviaciones y contaminación de las aguas subterráneas cercanas.
Una vez incorporada en el suelo, la atrazina puede ser incorporada por las plantas o degradada durante un periodo de días a meses. También puede pasar a arroyos o aguas subterráneas donde permanecerá por periodos de tiempo mayores ya que su degradación en este medio es lenta. En el aire, la atrazina puede ser degradada por reacciones con sustancias químicas del aire. EL CARBOFURANO ESTÁ PROHIBIDO EN LA UNIÓN EUROPEA Y CANADÁ
Otro producto observado es el Clase 1 denominado Carbofuran.
El carbofurano o carbofurán es un plaguicida sistémico utilizado como insecticida, acaricida y nematicida de amplio espectro, que pertenece al grupo químico de los carbamatos (N-methyl). Conjuntamente con los insecticidas organofosforados, los compuestos piretroides y otros carbamatos, el carbofurano integra un grupo sustituto de insecticidas persistentes como el DDT, clordano y heptacloro . EN EUROPA FUE PROHIBIDO EN EL AÑO 2008
Según el MGAP, el carbofuran se utiliza en Uruguay para el control de aves consideradas plagas, como las cotorras. Es un veneno altamente tóxico para las aves. Las aves suelen comer los granos confundiéndolos con las semillas y luego mueren al poco tiempo. En su forma granular, un solo grano matará a un pájaro.
El director de los Servicios Agrícolas, Federico Montes, informó que autoridades de esa oficina del MGAP se reunirán la semana que viene con representantes de las cámaras de agroquímicos, tras lo cual tendrán un plazo de 30 días para informar el stock que disponen de cada uno de los productos prohibidos. Luego, de acuerdo al stock y al uso que tienen en Uruguay, se va a determinar el plazo que se fijará para su retiro final del mercado. AÚN NO SE SUSPENDE EL GLIFOSATO
El glifosato, herbicida utilizado en los cultivos transgénicos y comercializado bajo la marca Round Up de Monsanto (Bayer) y otras marcas, aún permanece permitido por el MGAP a pesar de las denuncias ambientalistas y del sector apícola. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por su sigla en inglés, dependiente de la OMS) lo ha incorporado a la lista de sustancias probablemente carcinógenas para humanos (grupo de sustancias 2A de la IARC).
El movimiento mundial “Ocupa Monsanto” estará realizando en el día de hoy una serie de protestas en varias ciudades contra la corporación estadounidense de agroquímicos y organismos genéticamente modificados (OGM) Monsanto.
El comienzo de las manifestaciones coincide con el aniversario del movimiento social "Ocupa Wall Street", que surgió en 2011 exigiendo durante sus acampadas justicia social y económica en EE UU.
La empresa Monsanto es acusada de biopiratería, contrabando de semillas, manipulación de datos científicos y de ser responsable del suicidio de agricultores hindúes, que se endeudaron a causa de los altos costos de las semillas transgénicas y de los insumos químicos necesarios en las plantaciones de transgénicos, entre otros delitos. Por eso, en muchos países existen campañas permanentes en contra de la actuación de Monsanto, que rechazan sus productos.
El movimiento llama también a divulgar en las Redes y compartir la información sobre la acción mundial contra Monsanto.
Desde Uruguay, Los Verdes hacemos un llamado a todos los grupos y colectivos ambientalistas y ecologistas para realizar la mayor difusión del evento mundial. También, en los próximos días estaremos dando inicio a la formación del movimiento "Ocupa Monsanto Uruguay".
Los alimentos transgénicos son una amenaza presente para la salud de nuestros pueblos y nuestra seguridad alimentaria. En nuestro país el 100% de la soja plantada es transgénica; Brasil, Argentina y Paraguay completan el mapa de la expansión sojera y la consolidación de la dictadura de Monsanto.
ENTREVISTA A MARIE-MONIQUE ROBIN, AUTORA DE "EL MUNDO SEGUN MONSANTO"
"Quien controla las semillas, controla la comida y la vida"
Una compañía líder, un modelo agrario y sus consecuencias sociales y sanitarias. Los secretos de la empresa, su poder ante los gobiernos y la ciencia. La investigadora francesa aborda todas las claves para contextualizar el monocultivo de soja y los agrotóxicos a nivel global.
– ¿Cómo define a Monsanto?
– Monsanto es una empresa delincuente. Lo digo porque hay pruebas concretas de ello. Fue muchas veces condenada por sus actividades industriales, por ejemplo el caso de los PCB, producto que ahora está prohibido, pero sigue contaminando el planeta. Durante 50 años el PCB estuvo en los transformadores de energía. Y Monsanto, que fue condenada por eso, sabía que eran productos muy tóxicos, pero escondió información y nunca dijo nada. Y es la misma historia con otros dos herbicidas producidos por Monsanto, que formaron el cóctel llamado "agente naranja" utilizado en la guerra de Vietnam, y también sabía que era muy tóxico e hizo lo mismo. Es más, manipuló estudios para esconder la relación entre las dioxinas y el cáncer. Es una práctica recurrente en Monsanto. Muchos dicen que esto es el pasado, pero no es así, es una forma de obtener ganancias que aún hoy está vigente. La empresa nunca aceptó su pasado ni aceptó responsabilidades. Siempre trató de negar todo. Es una línea de conducta. Y hoy sucede lo mismo con los transgénicos y el Roundup.
– ¿Cuáles son las prácticas comunes de Monsanto en el orden global?
– Tiene prácticas comunes en todos los países donde actúa. Monsanto esconde datos sobre sus productos, pero no sólo eso, también miente y falsea estudios sobre sus productos. Otra particularidad que se repite en Monsanto es que cada vez que científicos independientes tratan de hacer su trabajo a fondo con los transgénicos, tienen presiones o pierden sus trabajos. Eso también sucede en los organismos de Estados Unidos como son la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) o EPA (Agencia de Protección Ambiental). Monsanto también es sinónimo de corrupción. Dos ejemplos claros y probados son el intento de soborno en Canadá, que originó una sesión especial del Senado canadiense, cuando se trataba la aprobación de la hormona de crecimiento lechera. Y el otro caso es en Indonesia, donde Monsanto fue condenada porque corrompió a cien altos funcionarios para poner en el mercado su algodón transgénico. No dudamos que hay más casos de corrupción donde Monsanto es quien corrompe.
– Usted también afirma que la modalidad de "puertas giratorias" es una práctica habitual.
– Sin duda. En la historia de Monsanto siempre está presente lo que en Estados Unidos se llama "la puerta giratoria". Un ejemplo claro: el texto de reglamentación que regula los transgénicos en Estados Unidos fue publicado en 1992 por la FDA, la agencia norteamericana encargada de la seguridad de alimentos y medicamentos. La cual se supone es muy seria, al menos siempre yo pensaba eso, hasta antes de este trabajo. Cuando decían que un producto había sido aprobado por la FDA pensaba que era seguro. Ahora sé que no es así. En el '92, el texto de la FDA fue redactado por Michael Taylor, abogado de Monsanto que ingresó a la FDA para hacer ese texto y luego fue vicepresidente de Monsanto. Un ejemplo muy claro de "puerta giratoria". Hay mucho ejemplos, en todo el mundo.
– Monsanto fabricó el agente naranja, PCB y glifosato. Y tiene condenas por publicidad engañosa. ¿Por qué tiene tan buena prensa?– Por falta de trabajo serio de los periodistas y la complicidad de los políticos. En todo el mundo es igual.
–¿Por qué Monsanto no habla? ¿Has probado llamarlos?
– Sí, pero no aceptaron preguntas.
También es lo mismo en todo el mundo. Ante cualquier periodista crítico, Monsanto tiene una sola política: "No comments" (sin comentarios).
– ¿Qué significa Monsanto en el mercado mundial de alimentos?
– La meta de Monsanto es controlar la cadena alimentaria. Los transgénicos son un medio para esa meta. Y las patentes una forma de lograrlo. La primera etapa de la "revolución verde" ya quedó atrás, fue la de plantas de alto rendimiento con utilización de pesticidas y la contaminación ambiental. Ahora estamos en la segunda etapa de esa "revolución", donde la clave es hacer valer las patentes sobre los alimentos. Esto no tiene nada que ver con la idea de alimentar al mundo, como se publicitó en su momento. El único fin es aumentar las ganancias de las grandes corporaciones. Monsanto gana en todo. Te vende el paquete tecnológico completo, semillas patentadas y el herbicida obligatorio para esa semilla. Monsanto te hace firmar un contrato por el cual te prohíbe conservar semillas y te obliga a comprar Roundup, no se puede utilizar un glifosato genérico. En este modelo Monsanto gana en todo, y es todo lo contrario de la seguridad alimentaria. De paso, recordemos, que la soja transgénica que se cultiva aquí no es para alimentar a los argentinos, es para alimentar a los puercos europeos. Y qué pasará en Argentina cuando las carnes de Europa deban etiquetarse con que fueron alimentadas con soja transgénica. Se dejará de comprar carnes de ese tipo y Argentina también recibirá el golpe, porque le bajará la demanda de soja.
– Estuvo en Argentina, Brasil y Paraguay. ¿Qué particularidades encontró en la región?
– Hay que recordar que Monsanto entró aquí gracias al gobierno de Carlos Menem, que permitió que la soja transgénica entrara sin ningún estudio. Fue el primer país de América latina. Luego desde Argentina se organizó un contrabando de semillas transgénicas, de grandes productores, hacia Paraguay y Brasil, que se vieron obligados a legalizarlo porque eran cultivos que luego se exportaban. Y luego llegó Monsanto a reclamar sus regalías. Fue increíble cómo se expandió la soja transgénica en la región, y en tan pocos años. Es un caso único en el mundo.
– En la década del '90 Argentina era denominada como alumno modelo del FMI. Hoy, con 17 millones de hectáreas con soja transgénica y la utilización de 168 millones de litros sólo de glifosato, ¿se puede decir que Argentina es un alumno modelo de los agronegocios? – Sí, claro. Argentina adoptó el modelo Monsanto en tiempo record, es un caso paradigmático. Pero también hubo algunos problemitas con el alumno modelo. Como las semillas transgénicas son patentadas, Monsanto tiene el derecho de propiedad intelectual. Eso significa, como lo vi en Canadá y Estados Unidos, que les hacen firmar a los productores un contrato en los que se comprometen a no conservar parte de sus cosechas para resembrar el año próximo, lo que suelen hacer los agricultores de todo el mundo. Monsanto lo denuncia como una violación de su patente. Entonces Monsanto envía la "policía de genes", que es algo increíble, detectives privados que entran a los campos, toman muestras, verifican si es transgénico y si el agricultor ha comprado sus semillas. Si no las han comprado, realizan juicios y Monsanto gana. Es parte de una estrategia global: Monsanto controla la mayoría de las empresas semilleras y patenta las semillas, exigiendo que cada campesino compre sus semillas. Lo que pasó aquí es que la ley argentina no prohíbe guardar las semillas de una cosecha y utilizarlas en la próxima siembra. En un primer momento Monsanto dijo que no iba a pedir regalías, y dio semillas baratas y Roundup barato. Pero en 2005 comenzó a pedir regalías, rompió el acuerdo inicial y por eso mantiene un enfrentamiento judicial con su alumno preferido.
– El Roundup tiene un papel protagónico en este modelo. Muchas comunidades campesinas e indígenas denuncian sus efectos, pero hay pocas prohibiciones.– Es un impacto increíblemente silenciado. Nadie puede negar lo que traen aparejadas las fumigaciones con este herbicida, totalmente nocivo. Tengo la seguridad de que va a ser prohibido en algún momento, como fue el PCB, estoy segura de que llegará ese momento. De hecho en Dinamarca ya fue prohibido por su alta toxicidad. Es urgente analizar el peligro de los agroquímicos y los OGM (Organismos Genéticamente Modificados).
– Sin embargo, las grandes empresas del sector prometen desde hace décadas que con transgénicos y agrotóxicos se logrará aumentar la producción, y así se acabará con el hambre del mundo.– Argentina es el mejor ejemplo de esa mentira. ¿Qué tal le ha ido con la sojización del país? Se ha perdido en la producción de otros alimentos básicos y aún hay hambre. Este modelo es el modelo del monocultivo, que acaba con otros cultivos vitales. Es una transformación muy profunda de la agricultura, que lleva directo a la pérdida de la soberanía alimentaria, y lamentablemente ya no depende de un gobierno para poder revertirlo.
– ¿Por qué al proceso agrario actual usted lo llama "la dictadura de la soja"?
– Es una dictadura en el sentido de un poder totalitario, que abarca todo. Hay que tener claro que quien controla las semillas controla la comida y controla la vida. En ese sentido, Monsanto tiene un poder totalitario. Es tan claro que hasta Syngenta, otra gran empresa del sector y competidora de Monsanto, llamó a Brasil, Paraguay y Argentina "las repúblicas unidas de la soja". Estamos en presencia de un programa político con fines muy claros. Una pregunta simple lo demuestra: ¿Quién decide qué se va a cultivar en Argentina? No lo decide ni el Gobierno ni los productores, lo decide Monsanto. La multinacional decide qué se sembrará, sin importar los gobiernos, lo decide una empresa. Y, para peor, la segunda ola de transgénicos va a ser muy fuerte, con un modelo de agrocombustibles que acarrea más monocultivo. Y, a esta altura, ya está claro que el monocultivo es pérdida de biodiversidad y es todo lo contrario de la seguridad alimentaria. Ya no hay dudas de que el monocultivo, ya sea de soja o para biodiésel, es el camino hacia el hambre.
– ¿Cuál es el papel de la ciencia en el modelo de agronegocios, donde Monsanto es sólo su cara más famosa?
– Antes pensaba que cuando un estudio era publicado en una prestigiosa revista científica, se trataba de un trabajo serio. Pero no. Las condiciones en que se publican algunos estudios son tristes, con empresas como Monsanto presionando a los directores de las revistas. En el tema transgénico queda muy claro que es casi imposible realizar estudios del tema. En muchas parte del mundo, Estados Unidos o Argentina, los laboratorios de investigación son pagados por grandes empresas. Y cuando el tema es semillas, transgénicos o agroquímicos, Monsanto siempre está presente y siempre condiciona las investigaciones.
– ¿Los científicos tienen temor o son cómplices?
–Ambas cosas. El temor y la complicidad están presentes en los laboratorios del mundo. En el libro dejo claro que hay científicos, en todos los países, cuya única función es legitimar el trabajo de la empresa.
–¿Cuál es el papel de los gobiernos para que empresas como Monsanto avancen?
– Los gobiernos son los mejores propagandistas de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados). Realizan un trabajo de lobby increíble. Monsanto les lleva sus estudios, su información, sus revistas y fotos, todo muy lindo. Les dicen a los políticos que no habrá contaminación y salvarán al mundo. Y los políticos hacen lo suyo. Y también hay presiones. Diputados franceses han denunciado públicamente las presiones de Monsanto, hasta reconocieron que la compañía contactó a cada uno de los 500 diputados para que legislen según los intereses de la empresa.
– ¿Y el papel de los medios de comunicación?
– Me da mucha pena porque soy periodista y creo en lo que hacemos, creo que es una profesión con un papel muy importante en la democracia, pero hay una gran manipulación de los medios. En todo lo referido a los transgénicos, la prensa no trabaja seriamente. Los medios miran la propaganda de Monsanto y la publican sin cuestionamientos, como si fueran empleados de la empresa. También es público que Monsanto invita a comer a los periodistas, les realiza regalos, los lleva de viaje a Saint Louis (donde está su sede central); los periodistas van muy contentos, pasean por los laboratorios, no preguntan nada y ya. Así funcionan los medios con Monsanto. También registré casos en los que Monsanto busca, en cada medio de comunicación, un defensor. Establece contacto con él y logra opiniones favorables. No sé si hay corrupción, pero sé que Monsanto logra su objetivo. En Argentina es claro cómo actúa, al ver algunos artículos de suplementos rurales se ve que en lugar de artículos periodísticos son publicidades de Monsanto. No pareciera que un periodista lo escribió, fue directamente la compañía.
–¿Qué evaluación hace del enfrentamiento entre el Gobierno y las entidades patronales del agro?
– En 2005 entrevisté a Eduardo Buzzi, estaba furioso por el asunto de las regalías reclamadas por Monsanto. Hablaba de las trampas de Monsanto. Y además hablaba de los problemas que traía la soja, hasta me puso en contacto con pequeños productores que me hablaron de las mentiras de Monsanto, de la resistencia que mostraban las malezas, que había que utilizar más herbicidas y que los campos quedaban como tierra muerta. Buzzi sabía todo eso y me decía que cuestionaba ese modelo, afirmaba que la soja traía la destrucción de la agricultura familiar y me decía que Federación Agraria representaba ese sector, que enfrentaba a los pools de siembra y a las grandes empresas. Y Buzzi denunciaba mucho este modelo, muy buen discurso. Pero ahora no sé qué pasó. Nunca lo volví a ver y me gustaría preguntarle qué le pasó que ahora se une con las entidades más grandes, me extraña mucho el cambio que muestra. Y encima Buzzi está con Aapresid (Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa –integrada por todas las grandes empresas del sector, incluidas las semilleras y agroquímicas–), que es la que más gana con todo este modelo, y que apareció poco en este conflicto. Aapresid manipula todo y está con los grandes sojeros, que no son agricultores y que hasta promueven un modelo sin agricultores. Entonces no entiendo cómo Federación Agraria dice representar productores chicos y está con Aapresid. Lo de Federación Agraria es muy extraño, no se entiende.
– ¿Y el papel del Gobierno?
– Las retenciones pueden ser que frenen algo del proceso de sojización. Pero no es una solución frente a un modelo tan agresivo. La solución tiene que ser algo mucho más radical y no a corto plazo. Claro que la tentación de los gobiernos es grande, la soja trae buenos ingresos, pero hay que pensar a largo plazo. No hay soluciones simples y cortoplacistas para un modelo que echa a campesinos de sus tierras y, fumigaciones mediante, contamina el agua, la tierra y la gente.
El problema de la muerte masiva de las abejas es tan importante que es necesario que todo lo relacionado con el tema salga a la luz.
Así como se sabe que ciertos insecticidas las están matando, también se está comprobando que el maíz genéticamente modificadopodría estar teniendo nefastas consecuencias sobre sus colonias.
Monsanto, la empresa de biotecnológica responsable de la fabricación de productos agrícolas como herbicidas y semillas transgénicas, compró en septiembre de 2011 la corporación Beelogics, la cual se dedica al estudio del problema de la reducción de la población de abejas. El lema de Beelogics es ”restaurar la salud de las abejas y proteger el futuro de la polinización de los insectos”.
Es curioso que Monsanto, -que está acusada junto con Bayer de comercializar productos que están matando a las abejas- haya comprado justamente una importante organización que se dedica al estudio de este problema.
Millones de abejas están muriendo cada día por el Síndrome de DDC (Deficiencia Cognocitiva de Camino), el mismo hace que las abejas pierdan el sentido de orientación y no puedan volver a su colmena, muriendo en el camino. Este síndrome se hace presente en abejas que recogen el polen de flores de plantas modificadas genéticamente.
Además, un estudio realizado por la Sociedad Argentina de Apicultores, detectó que el polen de un maíz transgénico capaz de segregar la toxina insecticida Bt, actúa disminuyendo el tamaño de las glándulas hipofaríngeas de las obreras adultas. Por otro lado investigadores alemanes, encontraron una clara relación entre la proteína Bt de los cultivos transgénicos y los problemas digestivos de las abejas, principalmente en el intestino grueso. También se sospecha que fue en Estados Unidos donde comenzó el problema de las abejas, porque también fue allí donde se primero se realizaron cultivos transgénicos de Monsanto.
Esta frase supuestamente de Einstein nos lo dice todo: ” Si la abeja desapareciera, al hombre le quedarían cuatro años de vida”.
Un tema que para las redes ecologistas y ambientalistas en el Uruguay es muy preocupante, para el gobierno y los partidos políticos con representación parlamentaria no lo es tanto; o al menos siguen al pie de la letra el modelo de agronegocios impuestos desde el exterior, y del cual algunas corporaciones como Monsanto son responsables.
QUIENES CONTROLAN LOS ALIMENTOS CONTROLAN AL MUNDO
Las principales empresas transnacionales que controlan los transgénicos son: Monsanto, Cargill, ADM, Bungue and Louis Dreyfuss.
Estas empresas controlan casi el 100% de las semillas transgénicas, el 60% del mercado de agrotóxicos, el 80% de la biotecnología del mundo, el 23% del mercado de las semillas no modificadas, el procesamiento, la distribución y la venta de los alimentos.
Mientras los Medios de Difusión Masiva en el Uruguay se ocupan de problemas como la delincuencia, los motines en las cárceles y los problemas edilicios en las escuelas públicas (temas no menores); el tema transgénico es muy poco conocido y se evita cualquier tipo de información al respecto.
Las grandes concentraciones urbanas y el progresivo despoblamiento del campo también ayudan a que los temas particulares primen sobre los temas generales; los temas que en buena manera deberían involucrar a toda la sociedad. De ellos dependen nuestro presente y nuestro futuro.
QUÉ SON LOS TRANGÉNICOS
Los organismos genéticamente modificados (OGM) son creados artificialmente en laboratorios por la ingeniería genética con la finalidad de incorporarle alguna característica que estos no tenían antes. Pueden ser plantas, animales o microorganismos que no existen en la naturaleza y que han sido creados artificialmente. La técnica consiste en aislar segmentos del ADN de un ser vivo para introducirlo en el genoma (material hereditario) de otro ser. (1)
CULTIVOS TRANSGÉNICOS EN URUGUAY
Los primeros tres eventos de cultivos transgénicos que comenzaron a sembrarse en Uruguay corresponden a dos eventos de maíz transgénico (BT 11 y MON810) con resistencia a insectos y un evento de soja transgénica (GTS 40-3-2) con tolerancia a herbicida.
La soja fue aprobada en el año 2000 y los maíces en los años 2003 y 2004 luego de pasar por las diferentes etapas de evaluación que otorgaran las garantías exigidas por la legislación nacional. Con fecha 21 de junio de 2011, el Gabinete Nacional de Bioseguridad resuelve autorizar cinco nuevos eventos transgénicos en maíz, para producción y uso comercial para consumo directo o procesamiento:
TC1507 – Resistencia a lepidópteros y tolerante al herbicida glufosinato de amonio; GA21 – Resistencia a glifosato NK603 – Resistencia a glifosato GA21 X BT11 – Resistencia a glifosato y a lepidópteros MON810 X NK603 – Resistencia a glifosato y a lepidópteros.
Estas autorizaciones comerciales son las primeras desde 2004 y se dan en el nuevo marco normativo que opera desde 2008.
En el año 2004/2005 había sembradas 285.000 há de soja GM y 25.000 há de maíz GM. Para la zafra 2010/2011 se sembró una superficie de aproximadamente 1 millón de há de soja transgénica y de 95.000 há de maíz GM. (2)
LOS PELIGROS PARA LA SALUD
a) Resistencia a los antibióticos: Un método común en la ingeniería genética aplicado a la creación de transgénicos, es la introducción de genes que determinan cierta resistencia a unos antibióticos denominados marcadores. Dicho método se utiliza con el fin de verificar que el gen de interés haya sido efectivamente incorporado en el genoma del organismo huésped. Este es el caso del maíz transgénico, que posee un gen resistente a la ampicilina, por lo que una sola mutación de éste inducirá una resistencia a los antibióticos del grupo de las cefaloporinas (según el Dr. Salvador Bergel).
b) Recombinación de virus y bacterias, que puede originar nuevas enfermedades: La abundante utilización de bacterias, virus y plásmidos en la creación de OMGs (los cuales tienen un alto potencial recombinatorio) podría dar como resultado la creación de nuevas cepas de enfermedades existentes más resistentes, o de nuevas enfermedades.
c) Mayor nivel de residuos tóxicos en los alimentos: En las especies resistentes a herbicidas, los mismos son utilizados en cantidades mayores a las que se podía usar anteriormente. Es el caso de la soja transgénica RR (RoundUp Resistent) resistente al herbicida glifosato. Esta soja con genes de bacteria (y ésta, a su vez, con genes del Gro. Petunia insertados en su genoma) resiste hasta seis veces más glifosato sin sufrir daños. En el momento de cosecharse, los porotos de esta leguminosa contienen restos considerables de glifosato. En otros casos, el nivel de residuos disminuye. Por ejemplo, el maíz BT, modificado para expresar la toxina del Bacillus thurigiensis.
d) Potencial generación de nuevas alergias: La mayoría de los alimentos transgénicos contienen proteínas del género transgénico, para las cuales no hay métodos seguros para determinar si poseen o no capacidad alergénica. Las propiedades alergénicas pueden ser, a través de la ingeniería genética, transferidas de un alimento alergénico a otro que no lo es. En 1999 el York Nutrition Lab. de Inglaterra incluyó por primera vez la soja entre los diez posibles alergénicos en la alimentación humana, y los casos de alergias subieron 50% en los años en que se introdujo la soja transgénica en el país (coincidiendo con la masificación del uso de soja genéticamente modificada). Otros estudios muestran la ausencia de un efecto mensurable sobre la salud, a pesar de que hace ya años que millones de personas consumen regularmente estos productos.
e) Efectos secundarios de fármacos transgénicos: La incertidumbre sobre la inocuidad de los transgénicos utilizados en medicina queda en evidencia en este caso: En mayo de 1999, la Asociación Diabética Británica dio a conocer un informe realizado en 1993, donde 15.000 miembros de dicha asociación (el 10%) denunciaron diferentes grados de molestias físicas desde que usaron insulina transgénica recombinante. Los cambios reportados iban desde una disminución en la efectividad del medicamento o la aparición de efectos secundarios ligeros, como mareos y dolores de cabeza, hasta casos muy graves como la ausencia de síntomas en presencia de hipoglicemia y de entrada a coma diabético. En la actualidad, casi la totalidad de la insulina usada por diabéticos es de origen transgénico, por lo que es posible que los efectos fuesen causados por la administración de insulina, no por su origen recombinante.
LOS PELIGROS PARA EL MEDIO AMBIENTE
a) Transferencia de la propiedad transgénica a cultivos nativos, criollos o plantas silvestres emparentadas: A través de la polinización cruzada (por el viento o los insectos polinizadores), cruzándose entre sí y convirtiendo a cultivos convencionales en transgénicos. Este fenómeno ya ocurre con las variedades no transgénicas hoy en día.
b) Transferencia horizontal: Es el intercambio de información genética entre especies no relacionadas entre sí. Este es un fenómeno que se da en vegetales de forma natural. Se ha detectado que también se produce entre especies transgénicas y especies no transgénicas, incluso bacterias y virus del suelo.
c) Muerte de insectos no objeto: Los cultivos transgénicos Bt fueron modificados con los genes de la toxina de la bacteria Bacillus Thuringiensis, para provocar en ellos resistencia a los lepidópteros. El polen de estos cultivos -maíz, por ejemplo- reducen la abundancia de heterópteros, abejas, aves y carábidos depredadores.
d) Generación de resistencia: El uso masivo de la toxina Bt del glifosato, por ejemplo, está generando resistencia en las plagas de insectos y malezas que se propone combatir. Ya se han encontrado poblaciones de orugas resistentes al Bt y “supermalezas”.
e) Mayor contaminación química: Por ser genéticamente resistentes a los pesticidas, los cultivos transgénicos (ej.: la soja resistente al herbicida glifosato) pueden ser fumigados con cantidades hasta tres veces mayores de estos, comparados con los cultivos convencionales. Además, al crear resistencia en plagas, obligan a los agricultores a utilizar agroquímicos mucho más tóxicos simultáneamente.
f) Efectos desconocidos y no previsibles, incluso mortales: Al hacer una modificación genética existe cierto nivel de incertidumbre y falta de seguridad sobre el resultado obtenido, ya que las técnicas utilizadas no son totalmente precisas. Según la Dra. Mae-Wan Ho de la Open University en Inglaterra, el nivel de imprecisión no permite, por ejemplo, controlar la ubicación del nuevo gen en la cadena cromosómica o la de sus “restos”, pudiendo quedar fuera o dentro del núcleo y recombinandose con imprevisibles consecuencias. Un ejemplo de esto lo constituye el triptófano transgénico: el triptófano es un suplemento alimentario de venta común en su versión no transgénica. La empresa japonesa Showa Denko K. K. produjo triptófano transgénico con una bacteria y lo envió masivamente al mercado, sin advertir diferencias con la versión no transgénica y habiendo pasado todos los controles de las agencias estadounidenses: murieron 50 personas y 5.000 quedaron con graves secuelas permanentes por ingerir triptófano transgénico: se había creado una molécula tóxica sin que nadie supiera cómo. (Smith, 2003:111). (3)
(1) Enciclopedia Wipedia
(2) Cámara Uruguaya de Semillas
(3) Diversas fuentes
En Uruguay, la Comisión para la Gestión del Riesgo (CGR) acaba de anunciar la apertura de una supuesta consulta pública para dos eventos de soja transgénica*
La Comisión para la Gestión del Riesgo (CGR) integrada por los ministerios de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP), Relaciones Exteriores (MRREE), Economía y Finanzas (MEF), Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA)), Industria Energía y Minería (MIEM) y Salud Pública (MSP), anunció la apertura de “un período de consulta pública para los eventos en soja: A5547-127 y A2704-12; a los efectos de considerar las solicitudes de autorización para producción y uso comercial para consumo directo o procesamiento”.
La información apareció en el sitio Web del CGR el pasado abril indicando que los informes técnicos “de diferentes instituciones del Comité de Articulación Institucional (CAI) que se compilaron por la instancia de Evaluación del Riesgo en Bioseguridad (ERB) en informes técnicos que a partir del miércoles 25 de abril se pondrán de manifiesto […] hasta el martes 8 de mayo de 2012”.
No hemos visto ningún comunicado oficial informando del llamado. En consecuencia, solamente se enteraron de su existencia” aquellos que por alguna razón fortuita visitaron el sitio Web del MGAP y que además ingresaron al vínculo que los llevó a Dirección General – Gabinete de Bioseguridad. Procedimiento demasiado azaroso para calificarlo de consulta y menos aún de pública.
Evaluación sobre la cual se solicita la participación
Las organizaciones firmantes formulan las siguientes puntualizaciones:
1) Las evaluaciones realizadas sobre los eventos en cuestión están basadas en información brindada por la empresa y no en estudios realizados por científicos del país.
2) Algunos organismos muestran preocupación sobre la autorización de estas semillas para producción y uso comercial para consumo directo o procesamiento.
3) Existen algunas irregularidades en la consulta. Una de ellas es que los informes presentados por los miembros de CAI sobre estos eventos fueron realizados para que tanto la soja A 5547-127 como la A2704-12 (LL) fueran autorizadas para la producción de semillas y no para su producción y uso comercial para consumo directo o procesamiento. Estos informes fueron presentados en el mes de agosto del 2011 y se autorizaron ambos cultivos en el mes de octubre del mismo año para producción de semilla.
4) En marzo del 2012, la ERB utiliza los mismos informes para autorizar estas semillas para su producción y uso comercial para consumo directo o procesamiento. ¿Informes creados un objetivo, pueden ser utilizados para otro? En los hechos pareciera que si poniendo en duda, según nuestra opinión, la seriedad de la evaluación.
5) En relación a la inocuidad alimentaria, se presenta un informe de la Unión Europea en inglés, que a su vez aclara que la versión válida es la alemana. Obviamente que esto impide que gran parte de la población uruguaya se entere de su contenido, desvirtuando el alcance de la supuesta consulta pública.
6) En el informe nada se dice sobre los impactos ambientales causados por estos cultivos, como la contaminación del agua, suelo y aire, elementos que son parte de la inocuidad alimentaria. Por lo tanto no es posible realizar una evaluación seria de los nuevos cultivos transgénicos si no se toma en cuenta los impactos ambientales que causan los paquetes tecnológicos que los acompañan, así como la solución a los mismos, preocupación manifestada tanto por la DINAMA como por el INIA.
7) Al ser autorizados estos eventos para producción de semilla claramente se dice que “Bajo la caracterización de solicitud de producción de semilla para la exportación; implica la no comercialización, ni procesamiento para consumo humano y animal en la República Oriental del Uruguay. Por ello es que no está sujeto a análisis de riesgo en salud”. Ahora que estas semillas están siendo objeto de una consulta pública para producirse y comercializarse en nuestro país, el objetivo es otro, y lo manifestado en su informe por el MSP sobre la incapacidad de realizar análisis sobre los impactos en la salud por no contar con capacidad técnica, debería tomarse seriamente en cuenta.
8) La Soja A 5547-127 y la Soja A2704-12 (LL) fueron autorizadas para la producción de semilla con destino a la exportación en octubre del 2011. Ambas presentan las mismas características, tolerancia al glufosinato de amonio de la compañía Bayer CropSciences, un herbicida de amplio espectro, que actúa inhibiendo la actividad de la enzima glutamina sintetasa.
La propia Bayer describe a este herbicida como tóxico para peces y crustáceos y recomienda no contaminar ríos, lagos y estanques con este producto o con envases vacíos, en otras palabras, lo reconoce como una sustancia que es altamente contaminante en el agua. Nos gustaría conocer las formas de fiscalización previstas para dar cumplimiento a esta recomendación.
Lo expuesto es suficiente para demostrar que esta denominada “consulta pública” no fue concebida con ese fin. Por lo que concluimos que se trata de una de las tantas que se realizan con el simple objetivo de cumplir con un protocolo, pero que nada tiene que ver con la evaluación real de los riesgos a que el país se expone con la autorización de estos nuevos cultivos transgénicos.
Información publicada por RAPAL Uruguay y REL-UITA
(Montevideo, 3 de mayo de 2012) en su sitio web http://www.rapaluruguay.org/
La perfección y el desarrollo ordenado de una comunidad de abejas representan un fascinante estudio sobre la organización social. Los diferentes grupos de edades desempeñan tareas diferentes. Las adultas más jóvenes suelen empezar a trabajar como limpiadoras y pulidoras de las celdillas. Las tareas de las obreras maduras comprenden: construir el panal, alimentar a cientos de abejas inmaduras, cuidar a la reina, generar calor, ventilar la colmena y finalmente; recolectar néctar, polen y agua. El centro de las actividades es la reina, fuente de feromonas que determinan buena parte de la vida de la colonia.
Todo funcionaba a la perfección hasta que aparecieron los cultivos transgénicos y las consiguientes fumigaciones por tierra y por aire. Contaminando el suelo, el agua, y matando todo tipo de insectos, incluyendo a las abejas.
La importancia de la abeja melífera para la agricultura queda demostrada por el hecho de que la mayoría de los principales cultivos requieren que sus flores sean visitadas por insectos para su polinización. Entre las cosechas que dependen de la polinización por insectos o que su producción es mayor cuando abundan las abejas en época de floración, están los frutos (manzana, mora, arándano, cereza, zarzamora, grosella, uva, melón, durazno, pera, ciruela, frambuesa, fresa y sandía) y las cosechas de semillero (alfalfa, espárrago, brócoli, repollo, zanahoria, trébol, algodón, pepino, cebolla, rábano, calabaza y nabo).
El polen de estas plantas es demasiado pesado y pegajoso para ser dispersado por el viento, en contraste con el de los cereales y las herbáceas, que son polinizados por el viento y no requieren el auxilio de los insectos. La abeja melífera es el único insecto que puede transportarse a los campos de cultivo para el expreso propósito de la polinización.
Para producir miel y cera, las abejas deben pasar todo el tiempo fuera de la colmena entre las flores. ¿Qué pasa cuando sólo encuentran miles de hectáreas de soja y encima son castigadas con las fumigaciones de agrotóxicos? Mal alimentadas y enfermas, las poblaciones de abejas disminuyen año a año en Uruguay.
LA MIEL URUGUAYA SIN EL STATUS DE PRODUCTO NATURAL
Según trascendió en medios informativos, los apicultores uruguayos perdieron de vender este año más de 20 millones de dólares, luego que los organismos sanitarios europeos detectaran en el polen de la miel, rastros de cultivos transgénicos y quitaran a Uruguay el status de Producto Natural para este producto.
Uruguay posee alrededor de 3.000 productores apícolas que explotan cerca de 400 mil colmenas, la mayoría en la zona sur del país. Las grandes extensiones de monocultivos genéticamente modificados (soja), que se explotan actualmente en Uruguay, serían la causa del rastro transgénico que los inspectores europeos detectaron en la miel uruguaya.
Cuando se alerta sobre determinados modos de producción, como es el caso de la soja transgénica, no es por capricho o por evitar que los productores sojeros se hagan ricos. En la naturaleza todo está relacionado y en perfecta armonía. Si lo analizamos desde el punto de vista meramente mercantil, la bonanza de algunos es la miseria de otros. Este modelo de monocultivos sin límites y contaminante, sólo traerá más exclusión social y asentamientos precarios. Traerá más miseria para el trabajador rural y para el pequeño agricultor.
PRODUCCIÓN PLANIFICADA O EL PAÍS DE LA KERMESE
En estos momentos se discuten mayores impuestos al agro para arreglar la caminería que los mismos grandes propietarios de tierras destrozan al enviar sus cosechas a los mercados. "El que rompe paga", dice en tono jocoso el oficialismo. La misma alegría (que no hay que perder) se expresa en los almuerzos de ADM y en el Hotel Conrad, cuando se explica lo inexplicable: la venta del Uruguay al mejor postor.
También se habla de país minero y petrolero. La biblia junto al calefón.
¿Existe una gran miopía de nuestra clase política o las coimas son muy grandes? Todavía hay políticos que no se dieron cuenta del tamaño de país que tenemos. ¿Se toma a Brasil como ejemplo; al país que más contamina el planeta y tiene un enorme territorio que está arrasando poco a poco?
En momentos que la Humanidad se encamina lentamente hacia una gran hambruna, al "progresismo" nativo se le ocurre ir haciendo agujeros por aquí y por allá.
Se impone un gran debate social sobre el país que queremos, por encima de las coimas y las consabidas presiones de grupos económicos de poder.
Se vendrá el 19 de junio, el Natalicio de José Artigas, y se vendrán los discursos patrioteros y de filosofía barata.
Las organizaciones Greenpeace y Avaaz han entregado este jueves a la Comisión Europea (CE) la primera "iniciativa ciudadana" de la UE, una petición para que se aplique una moratoria a la aprobación de productos transgénicos firmada por más de un millón de ciudadanos comunitarios.
El texto reclama a la Comisión que detenga las autorizaciones al cultivo de organismos genéticamente modificados (OGM) y que constituya una autoridad reguladora "independiente, ética y científica" encargada de evaluar el riesgo de estos productos para la salud humana y para el medio ambiente.
La petición, que ha sido firmada a través de internet por más de un millón de ciudadanos de los 27 países europeos, representa "la gran brecha existente entre la opinión de los ciudadanos europeos y las políticas de la Comisión", dijo en rueda de prensa el responsable de la oficina europea de Greenpeace, Jorgo Riss.
Las dos ONG comenzaron a recopilar firmas el pasado mes de marzo, cuando la Comisión autorizó el cultivo de la patata transgénica "Amflora" "sin cumplir los requisitos de la legislación comunitaria", explicó la directora de Avaaz, Ricken Patel.
El Ejecutivo comunitario "desoyó las opiniones de la comunidad científica y la oposición mayoritaria de los ciudadanos" a la aprobación del primer transgénico desde 1998, subrayó Patel.
La organización ecologista y Avaaz, que se define en su página web como "un movimiento ciudadano en línea", lograron rebasar en menos de un año el millón de signatarios para su petición y cumplieron así las principales condiciones para presentar una "iniciativa ciudadana europea".
Este procedimiento, una de las novedades que incluye el Tratado de Lisboa, permite a los ciudadanos ejercer la iniciativa legislativa.
Las firmas proceden de más de un cuarto de los estados miembros y han sido "autentificadas" para descartar duplicaciones -otros requisitos acordados por la CE, el Parlamento Europeo (PE) y los Veintisiete-, destacó el responsable de Greenpeace.
No obstante, las ONG temen que el hecho de que el procedimiento para la iniciativa ciudadana no esté aún formalmente aprobado -resta el visto bueno definitivo del PE y del Consejo de la UE, previsto para antes de finales de año- pueda obstaculizar la tramitación por parte de la CE.
"Esperamos que esto no sirva de excusa para ignorar la voz de los ciudadanos europeos", señaló Riss, quien añadió que la iniciativa "está respaldada por una sólida base jurídica" y advirtió que las ONG "están listas para acudir al Tribunal de la UE si no hay una respuesta política a la iniciativa".