domingo, 20 de abril de 2014

EXORTACIÓN A TERMINAR CON EL HAMBRE Y LAS GUERRAS


Cumpliendo con la tradición del domingo de Pascua, el Papa Francisco rogó para que "cesen todas las guerras" y que se derrote "el flagelo del hambre, agravada por los conflictos y los inmensos derroches", y recordó a los afectados por la epidemia de Ebola en Africa y a "los que padecen enfermedades que también se difunden a causa de la incuria y de la extrema pobreza".

La pregunta que nos hacemos es hasta dónde son eficaces las palabras y las buenas intenciones cuando chocan contra el sólido muro que imponen los intereses políticos, que a la misma vez responden a fuertes intereses económicos. Cuando gobierno electos por la voluntad popular como el nuestro, sucumben ante la presión y el poderío económico de las corporaciones que gobiernan el mundo dentro de un esquema llamado GLOBALIZACIÓN.

El pacifismo, la lucha por erradicar el hambre y la opción por los más pobres son conceptos que los Partidos Verdes del mundo compartimos en la Global Green, pero debemos tener en cuenta que en la vereda de enfrente se encuentran intereses poderosos que hoy están destruyendo el planeta, han acumulado una incalculable fortuna y están provocando guerras para conquistar los bienes naturales que los países, en su mayoría pobres, poseen en sus suelos.

Para cambiar esa realidad se necesitan más que deseos, es necesario que las grandes mayorías se involucren en la defensa de nuestra casa: el planeta Tierra, de su biodiversidad, en la defensa de los recursos que la tierra nos brinda para nuestra supervivencia, y que en Uruguay hoy se encuentran amenazados por proyectos megamineros y por monocultivos sojeros y forestales.

Súmate tú, católico, protestante o ateo, en el lugar que te encuentres, a esta defensa; integrando organizaciones sociales o políticas como la nuestra, y otras tantas, que se ocupan en defender los bienes naturales y en la lucha por la erradicación del hambre, por los miles de asentamientos precarios que cada mes van poblando la periferia de nuestras ciudades gracias al desplazamiento forzoso que provoca la “revolución verde” de los emprendimientos sojeros y forestales. Un modelo productivo foráneo que sólo le sirve a este esquema del cual hablamos.

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