viernes, 30 de mayo de 2014

EL 1 DE JUNIO NO ES OBLIGATORIO CONCURRIR A VOTAR


El ciudadano que alimenta con su voto las decisiones tomadas a sus espaldas, es una persona engañada y desilusionada.

Existe una honda preocupación entre los partidos políticos con representación parlamentaria por el posible CASTIGO (no concurrir a votar) de la ciudadanía ante las reiteradas mentiras, demagogia electoral, politiquería barata y mal uso de la función pública; donde llegar al poder suele significar el paso más corto para el enriquecimiento personal y de un grupo determinado.

Reiterados son los casos de procesamientos de jerarcas por abuso de funciones, y son notorias las malas prácticas administrativas que usan a los organismos del Estado incluyendo a los municipios gobernados por la oposición, para el enriquecimiento y el beneficio (adjudicaciones de obras, ingreso de funcionarios por concursos digitados o sin concurso, etc.) Costumbres muy arraigadas aquí y en otros países, pero ética y moralmente reprobables. 

La admirable alarma llega hasta la presidencia de la república, cuando el propio presidente Mujica dice en su audición radial: "lo mínimo que nos puede exigir la sociedad es poner un voto". Suponemos que estará convocando a los diversos actores políticos a votar, porque la sociedad somos todos y muchas veces parte de esa sociedad no se encuentra representada por ningún partido político; y otras veces que se encontró representada, luego fue burlada por promesas incumplidas.

LOS VERDES LE PASAMOS LA FACTURA

El propio presidente agrega: "Si tú no participas en la decisión, la decisión a espaldas tuyas se va a tomar". Esa sería una “máxima” para no videntes, pues el propio presidente Mujica ha tomado decisiones a espaldas del pueblo en reiteradas veces, y muchos intendentes también; así fue para la construcción de la Regasificadora de GNL (gas natural licuado), el Puerto de Aguas Profundas en Rocha, la adjudicación de tierras para prospección minera y de hidrocarburos, la legalización de drogas y otros decretos, como ser la construcción de un puente sobre Laguna Garzón, convertir al puerto de La Paloma en un puerto maderero contra la voluntad expresa de los vecinos. Muchas resoluciones que benefician al capital transnacional y perjudican al ciudadano de a pie, el uruguayo que paga impuestos todos los meses y el IVA a 22% (otra promesa incumplida)

Entonces, el ciudadano que alimenta con su voto las decisiones tomadas a sus espaldas, es una persona engañada y desilusionada.

Lo mínimo que se le puede “exigir” a los dueños del sartén, es que si piensan ser honrados por el voto ciudadano empiecen por dedicarse a la política por vocación y no por intereses personales.

A esos políticos desesperados por el voto popular debería pedirseles que rebajen sus salarios hasta igualar la cifra de tres salarios mínimos nacional (1 sm = $ 8.960), que marquen tarjeta para trabajar y que renuncien cuando su labor se torne inútil e improductiva como cualquier otra actividad.

Uruguayos y uruguayas: si no se encuentran representados NO CONCURRAN A VOTAR.

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