jueves, 22 de septiembre de 2011

PROYECTO ARATIRÍ DIVIDE A LA SOCIEDAD


PAN PARA HOY, HAMBRE PARA MAÑANA
Escribe Claudio Diz

El proyecto minero divide a los pobladores de Valentines y Cerro Chato, pues lo que es económicamente bueno para algunos, para otros pobladores significa exclusión y miseria.

Quienes se verían beneficiados por la burbuja de bonanza económica, y que son los principales defensores del proyecto, son los comerciantes de ambas localidades. Tiendas de ropa, zapaterías, bares, restaurantes, almacenes y hasta los prostíbulos verían aumentadas sus arcas con el dinero sucio proveniente de la explotación de hierro.

También los interesados en que el proyecto salga, son los trabajadores de la zona, que verían incrementados sus salarios; pasando de 350 U$S/mes (trabajando como peones en la actividad agropecuaria tradicional) a 400 U$S/mes (trabajando como peones dinamitando la tierra y extrayendo las piedras para ser transportadas hasta la terminal portuaria).

Por tratarse de una actividad que no es sustentable, al tiempo de agotarse el hierro y otros minerales, los pueblos comenzarán en una etapa de decadencia y miseria como tantos otros ejemplos de pueblos fantasmas que abundan en nuestro país.

Parecen pueblos perdidos, que se han detenido en el tiempo y sobreviven gracias a que el aire es gratis, y gracias a que reciben la ayuda Estatal por el cobro de pensiones y jubilaciones.

CUANDO SE DESTRUYE LA TIERRA FÉRTIL SISTEMÁTICAMENTE, NO HAY VUELTA ATRÁS

Una vez que la empresa minera se retire, quedará atrás una enorme extensión de tierra improductiva y erosionada, y unos cuantos pozos kilométricos llenos de agua ácida contaminada.

¿Qué venderá entonces el comercio, los almacenes, los bares, cuando los antiguos peones rurales reciclados a la minería quieran volver a trabajar en el campo, y vean que ya no hay más campo?

Tendrán dos opciones:

1) Si todavía conservan un poco de salud luego de trabajar años en las minas, y aún están en condiciones de trabajar, tendrán que emigrar.

2) Si están viejos y enfermos; el amor por el pago, la motito, la casita que arreglaron con los abultados salarios de 400 U$S, harán que decidan quedarse en el lugar y vivir del aire (quien sabe si es gratis para ese entonces), y de la ayuda del Banco de Previsión Social.

Esa pobre gente podrá vivir de recuerdos, ver crecer a sus nietos y luego verlos emigrar a la capital; pues la emigración para países extranjeros dentro de 25 años no será posible.

También podrán ver aparecer los cantegriles, favelas, villas miserias (ahora llamados asentamientos irregulares) por doquier y que antes no existían.
¿Te acordás hermano qué tiempos aquellos?

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