martes, 4 de octubre de 2011

EVO CRITICÓ LA MARCHA INDÍGENA


AVANZAN HACIA LA CAPITAL PARA MANIFESTAR SU RECHAZO A LA CARRETERA AMAZONICA TRAS SER REPRIMIDOS POR LA POLICIA

Evo criticó la marcha indígena y afirmó que es antidemocrática

Indígenas que rechazan una carretera en la Amazonia avanzan sin contratiempos hacia La Paz y generan más adhesiones de sindicatos obreros y campesinos, mientras el presidente boliviano, Evo Morales, criticó la caminata, tachándola de antidemocrática - Fuente AFP


UN RUMBO INCIERTO PARA EL PROGRESISMO LATINOAMERICANO
Escribe Claudio Diz

El “progresismo” uruguayo y ahora este progresismo boliviano de extracción indígena están empeñados en copiar el modelo desarrollista brasilero, lo cual significa un desastre para ambos países. El territorio de Brasil es tan grande, que el estrago y la depredación que se realiza en la Amazonia no se ve en los Estados del sur. Un ejemplo es la ruta transamazónica que atraviesa la región y las consecuencias de la desforestación.

Ahora el demócrata Evo Morales, al cual veíamos con simpatía por su popularidad y su descendencia indígena, está encaminándose por un camino tortuoso hacia la derecha. Está empleando los mismos métodos y el mismo discurso que el progresismo frenteamplista: “todos los que piensan como yo son demócratas y todos los que se oponen, son antidemocráticos o radicales extremistas”.

Se presenta la dualidad del bien y el mal como una verdad absoluta, lo bueno o lo malo, lo democrático o lo antidemocrático.

No se acepta ninguna otra interpretación de la realidad, ni se contemplan los intereses sociales y ambientales de las minorías nacionales, un concepto que poco tiene que ver con la democracia real. Se dice: el presidente soy yo, aquí me pusieron mediante elecciones libres y soberanas, y en consecuencia hago lo que se me da la gana.

Ese mismo razonamiento de progresismo trasnochado también está presente en Uruguay y se ha puesto de manifiesto con el tema de la explotación de hierro. Ante la posibilidad de una consulta a la ciudadanía para que se exprese sobre si le conviene al Uruguay cambiar ganado vacuno por hierro, se dijo desde filas de la oposición y desde sectores del propio gobierno, que eso lo tenían que resolver entre ellos. “No podemos darle bolilla a cuatro Verdes que andan por ahí” dijo Lacalle y conceptos similares se oyeron desde otros sectores políticos.

Una casta de dirigentes octogenarios de diferentes partidos, y que en base a mucho sacrificio personal ($$) llegaron hasta donde llegaron y pretenden despegarse del sillón solo “cuando la muerte los separe”.

El mismo razonamiento utiliza Evo Morales al referirse a los pueblos indígenas que defienden el Tipnis. El uso de la represión policial en Bolivia contra su propio pueblo ya lo vimos antes en Chile durante la presidencia de Michelle Bachelet; otro gobierno de tendencia progresista que terminó perdiendo las elecciones para la derecha.

Pensamos que la supuesta izquierda latinoamericana está pasando por una crisis de valores y de conceptos. Nosotros Los Verdes no podemos saber si las presiones de las corporaciones multinacionales son muy grandes, si es la falta de una ideología definida, o si el movimiento social que ha llevado a estos personajes a ocupar la presidencia está basado en caudillos y en el culto a la personalidad.

Tenemos el mismo fenómeno en Brasil con Lula, en Chile con Michelle Bachelet, en Argentina con el clan Kirchner y en Uruguay con ex presidente Tabare Vázquez y el actual Mujica. En todos los casos han llegado al gobierno con un programa de centro izquierda pero una vez instalados en el gobierno, llevan a la práctica una política neoliberal en lo económico y de centro derecha en lo ideológico. Un desfasaje muy pronunciado entre “el dicho y el hecho”, entre el programa partidario presentado a la ciudadanía y lo que se realiza desde el gobierno, entre el discurso político y filosófico con el cual se engaña a la ciudadanía y lo decretos gubernamentales que van en la dirección opuesta.

¿QUÉ HACER? LA UNIÓN HACE LA FUERZA

¿Cómo se sale de esta contradicción y este engaño? Pues la única forma es denunciando estas contradicciones, mostrando la otra cara de la moneda aunque nos tilden de antidemocráticos y organizando un movimiento social y político que vuelva a encausarse por el verdadero destino. Es como un gran río, el cual el hombre ha desviado artificialmente de su cauce por diversos motivos, pero a la larga, ese río tendrá y deberá volver a su cauce natural; que en definitiva es la liberación de los pueblos latinoamericanos del neocolonialismo económico, cultural y mental en que la derecha conservadora y el progresismo travestido nos ha metido.

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